jueves, 16 de diciembre de 2010

EL TIEMPO HACE QUE NUESTROS CONCEPTOS CAMBIEN

EL TIEMPO HACE QUE NUESTROS CONCEPTOS CAMBIEN


Todo tiene su tiempo, por esta razón es necesario aprender a esperar. Cuando aprendemos a esperar, aprendemos a confiar y nuestra fe va creciendo, para ello la paciencia nos forma y nos permite madurar y conocer la voluntad de Dios junto con sus planes.


Junto con la paciencia aprendemos a comunicarnos, pero lo primero que debemos hacer es aprender a escuchar. Sino escuchamos la voz de Dios no lograremos percibir lo que el quiere hablar a nuestras vidas y lograr ver el cumplimiento de sus promesas para cada uno de nosotros.


Las promesas de Dios que esperamos cada uno en particular lo debemos realizar en una actitud de adoración al Creador de la vida. Si nuestro corazón no esta dispuesto en adorar a nuestro Señor, ¿con que confianza podremos pedirle cualquier cosa a nuestro Señor Jesucristo?


La esperanza aumenta la fe y para ello debemos todos los días sumergirnos en la Palabra del Señor. No podemos alimentar nuestra fe con nuestros propios conceptos sino con los conceptos de Dios.


Para Dios no hay nada imposible y si queremos obtener los conceptos de Dios y ver el cumplimiento de sus promesas en nuestras vidas, es necesario obedecer su Palabra.

El precio de obedecer la Palabra de Dios cuesta, pero al final veremos la gloria de Dios revelada en nuestras vidas.


Como hombres nos equivocamos, cometemos errores, herimos a las personas y causamos daño a los que amamos. Por esta razón si queremos ver reflejada la voluntad de Dios en nuestras vidas, debemos buscarla en su Palabra para no afectar el verdadero vínculo del amor entre los mismos seres humanos.


Nuestra mente debe ser moldeada por el Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios. Si logramos aplicar este principio en nuestras vidas, lograremos obtener la mente de Cristo la cual no tiene límites, es pura, y busca hacer la voluntad de Dios.

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